
Según la normativa de la Unión Europea se pretende reciclar el 85% del peso de cada vehículo hasta llegar al 95% antes de 2015. Desde que en 2004 entrase en vigor una nueva ley para deshacerse del automóvil, todos han de pasar por un centro autorizado de tratamiento.
El objetivo de la directiva europea es reciclar la mayor parte posible del automóvil y de esta forma se pone fin a la vida del vehículo de forma medioambientalmente correcta. Los elementos contaminantes, como aceites o líquidos de freno recibirán un tratamiento adecuado para respetar la naturaleza lo máximo posible.
En cifras podemos decir que en Europa cada año el número de vehículos que llegan al final de su vida útil son diez millones.
En España en 2003 se dieron de baja un millón cien mil vehículos. Esto supone un incremento de 5,4% respecto a 2002.
los fabricantes de vehículos, también, deben involucrarse en estos objetivos. Deben de tener en cuenta a la hora de producir sus vehículos que el 85% de su peso ha de poder reciclarse hasta llegar al 95% en 2015.
Los CAT obtienen sus beneficios de la venta de piezas que pueden ser reutilizadas y de la venta de chatarra. Con estos ingresos contrarrestan los gastos que suponen la descontaminación de los vehículos.
Para conseguir los nuevos objetivos marcados los CAT deben adaptar sus instalaciones, lo que conlleva un gasto. Aunque mediante dicha adaptación se consigue un beneficio ya que son los únicos centros autorizados para tramitar las bajas de los automóviles.
Hoy en día, España cuenta con una red de centros autorizados de tratamiento suficiente para las necesidades del país. Para encontrar un CAT, se puede hacer a través de la red en la página web de la Asociación Española para el Tratamiento Medioambiental de los Vehículos fuera de Uso.