La respuesta al título de esta entrada puede resultar más que obvia y es algo que prácticamente todo el mundo sabe; la diferencia entre ambos modelos reside en el motor y el combustible, pero hay diferentes características que pueden sorprender a muchas personas que no tengan un gran conocimiento de la mecánica. Por ejemplo, en los diesel se puede instalar un turbo reconstruido para dar más potencia al motor y aunque hay turbo en motores gasolina, normalmente no suelen ser necesarios porque tienen más potencia que los diesel.
La forma de inicio del proceso de combustión es diferente; por ejemplo, en los motores de gasolina, el principio de encendido está en la chispa que aparece dentro del cilindro gracias a la bujía. En cambio en las motorizaciones diesel el encendido se hace por compresión, algo que ya de por sí marca una notable diferencia entre una clase de motor y otro.
Pero aún existen más diferencias entre estas dos clases de motores, como por ejemplo el sistema de alimentación, el cual trabaja a unas presiones mucho más altas en un motor diesel que en uno de gasolina. Esto hace que los elementos internos de los motores diesel sean mucho más resistentes para poder resistir las presiones ejercidas.
En los motores de gasolina las bujías son usadas como vehículo para introducir una chispa al final de la fase de compresión para dar comienzo a la combustión, todo lo contrario de lo que ocurre en los inyectores del diesel, que alcanzan altas temperaturas en muy poco tiempo, lo que ayuda a calentar el aire muy rápidamente, incluso en los días más fríos.
Los motores diesel tienen un menor consumo, son más robustos y emite menos contaminantes aunque tienen una mecánica más cara y hacen más ruido al circular. Por su parte, los motores de gasolina emiten menos ruido, son más ligeros y sus reparaciones son más asequibles pero contaminan más, consumen más combustible y en muchas ocasiones el precio es ligeramente superior al de los diesel.


